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CONDUCCION SEGURA EN EL PUENTE DE LA CONSTITUCION

La lluvia, niebla, hielo y nieve cobran protagonismo en las carreteras españolas según se acerca el invierno. Especialmente ahora que se acerca el Puente de la Constitución, estas son nuestras recomendaciones para una conducción segura este puente.

  • El estado de los neumáticos, prioritario. En invierno es más necesario que nunca revisar su desgaste: el dibujo debe tener un relieve mayor a 1,6 mm y es importante que no tenga otro tipo de daños, si su comportamiento en una frenada de emergencia debe ser el óptimo. Vigilar la presión de los neumáticos regularmente es otra tarea esencial para mejorar el agarre y evitar problemas de control del vehículo como sucede con el aquaplaning, un fenómeno peligroso pero frecuente e imprevisible.
  • ¿Neumático de invierno o cadenas? Los neumáticos de invierno están indicados para conducir con temperaturas por debajo de los -7º C, por lo que resultan muy útiles en las zonas más frías de España. En aquellos lugares en los que las bajadas de temperatura son menores o para los conductores que circulan en condiciones de frío y nieve de forma ocasional, es recomendable utilizar neumáticos ‘All Season’, aptos para circular durante todos los meses del año. Los neumáticos de invierno sustituyen a las cadenas cuando éstas son obligatorias, en determinadas carreteras como las de montaña y con ciertas condiciones meteorológicas adversas. Deberán tener el indicativo “M+S” (Mud and Snow), que los identifica como aptos para barro y nieve.

Equipar el coche con este neumático en un taller especializado puede ser la opción más sencilla, pero ante este tipo de situaciones también se puede optar por el uso de cadenas. Existen diferentes tamaños y no todas valen para todos los modelos de ruedas. Su montaje debe hacerse siempre en condiciones de seguridad y deben ponerse y retirarse cada vez que se quieran utilizar. Su montaje puede no resultar sencillo.

  • La batería sufre con el frío. Las bajas temperaturas, y especialmente las heladas, pueden influir directamente en el rendimiento de la batería. No dejar el coche durante largos periodos en la calle y comprobar el estado de la batería con regularidad en un taller cualificado son los dos consejos fundamentales que señalan desde Midas para evitar sustos innecesarios. Los profesionales recomiendan conducir el coche una vez a la semana durante unos diez minutos para recargar la batería y evitar problemas de arranque. Con los coches eléctricos sucede lo mismo, ya que su batería también puede verse reducida considerablemente en los días de frío. Además, en condiciones de bajas temperaturas, hay que prestar atención a líquidos como el aceite o el refrigerante, que pueden verse dañados.
  • Frenos, a revisión de forma periódica. La conducción con climatología adversa puede llevar aparejada la necesidad de una mayor distancia de frenado, se estima que hasta diez veces más en caso de nieve. Por ello, este sistema debe estar en perfectas condiciones durante la época de invierno. Hacer revisiones periódicas de los frenos (discos, pastillas y líquido), no sólo cuando se va a realizar un viaje largo, asegurará tranquilidad durante toda la conducción.

CAMPAÑA DGT: NEUMATICOS DE FURGONETA

La DGT controla el estado de los neumáticos en su nueva campaña de vigilancia a furgonetas

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La DGT acaba de arrancar una nueva campaña de vigilancia y control a furgonetas, en marcha hasta este próximo jueves 29, y una de las piezas vitales para la seguridad vial en las que pondrá la lupa será el estado de los neumáticos.

En concreto, la DGT señala que “los agentes de la Agrupación de Tráfico, así como el resto de policías autonómicos y locales que se sumen a la campaña, controlarán entre otros aspectos: la velocidad a la que circulan, el exceso de peso, los defectos técnicos del vehículo, el buen estado de los neumáticos, la seguridad de la carga transportada, la documentación del vehículo y conductor, el uso del cinturón de seguridad por parte del conductor y de los ocupantes, la conducción bajo los efectos del alcohol o las drogas, la utilización del teléfono móvil, etc. cuestiones todas ellas relacionadas con la seguridad vial”.

Profundizando en los neumáticos, la DGT resalta que “un adecuado mantenimiento del vehículo, en especial de los neumáticos es de vital importancia. Es recomendable que la profundidad de las ranuras tengan como mínimo 3 milímetros, el límite legal es 1,6mm. Asimismo, haber pasado la ITV es esencial para garantizar que se realiza el desplazamiento con seguridad”. Y en cuanto a la ‘rueda’ de recomendaciones de la DGT a los conductores de furgonetas para aumentar la seguridad vial enfatiza a modo de consejo “realizar un correcto mantenimiento del vehículo”.

La DGT detalla al respecto que “pese a que el 68% del parque de vehículos en nuestro país son turismos, el transporte de mercancías (camiones y furgonetas) tiene un peso importante en lo que a seguridad vial se refiere, ya que representa el segundo tipo de vehículos más numeroso que circula por nuestras carreteras. Dentro de los vehículos ligeros de transporte de mercancías, las furgonetas suponen el número de vehículos mayoritario – 2,3 millones, el 7% del parque de vehículos-, y están implicadas en el en el 11% de los accidentes con víctimas”.

CONDUCIR EN MAL TIEMPO

 

¿cómo conducir seguros con lluvia a través de siete consejos básicos en esta época del año?

1. Reducir la velocidad. Así se evita el “efecto spray” y que el agua sucia acabe en el parabrisas y limite la visibilidad.

2. Aumentar la distancia de frenado. El doble que en condiciones normales.

3. Evitar el aquaplanning. Se produce cuando los neumáticos son incapaces de evacuar el agua y provoca que se deslicen por su capa superior. Se debe reducir la velocidad antes de cruzar un charco, sin frenar, desacelerando suavemente y sujetando con fuerza el volante. No hay que cambiar la trayectoria y no frenar hasta que no se sienta que el coche ha recuperado el contacto con la carretera. Es mejor seguir la huella del coche que nos precede ya que hay menos agua en esa zona.

4. Conducir tranquilo. Sin hacer movimientos bruscos con el volante, freno o acelerador, con especial atención a los adelantamientos de camiones y autocares, ya que generan auténticas nubes de agua.

5. Cuidado con la pintura blanca. Se debe evitar en la medida de lo posible pisar los pasos de cebra o la de los carriles, su agarre es inferior al del asfalto.

6. Ver y ser visto. Las luces siempre conectadas. Si la lluvia es muy intensa, se deben encender también las antiniebla para mejorar la visibilidad, y una vez haya cesado apagarlas para no deslumbrar al resto de conductores. Es muy importante que estén correctamente regladas. Para evitar que se empañen los cristales por el cambio de temperatura interior/exterior, el climatizador es la mejor opción.

7. Limpiaparabrisas. Se deben cambiar las escobillas si han envejecido y no cumplen su función correctamente, de la misma forma que hay que vigilar que siempre haya líquido limpiador para garantizar una buena visibilidad.

Cinco causas que pueden producir ruido en el sistema de frenos

Estas son las principales causas que pueden motivar ruido en los frenos y , ante cualquier síntoma, se debe llevar el vehículo a un establecimiento para comprobar su estado.

Causas más comunes

1. El material de fricción de las pastillas esté gastado. Esto provoca una disminución de la capacidad de frenado y la posibilidad de romper los propios discos. Otra posibilidad es que el material se haya cristalizado, con lo que será necesario cambiar las pastillas.

2. El sistema está sucio. La suciedad provocada por la propia fricción de las pastillas es otro de los motivos de ruido. Puede ocurrir que se haya acumulado polvo porque haga tiempo que no se usa el vehículo o por circular de forma habitual por carreteras que no estén limpias. En este último caso, el propio paso de los kilómetros hará que todo vuelva a su ser y dejen de sonar, al igual que ocurre cuando hay humedad, otro de los factores que puede hacer que las pastillas de freno chirríen.

3. Los discos de freno están en mal estado. Pueden haberse deformado o estar mal rectificados. Si el problema el segundo, el ruido continuará aunque se cambien las pastillas.

4. Los discos están deformados. Cuando las pastillas de freno son nuevas, necesitan un tiempo de rodaje para amoldar su forma a la de los discos usados. Si se frena bruscamente desde el principio, se producirá una deformación.

5. Se producen vibraciones entre las pastillas y los discos. Puede ocurrir aunque las piezas estén en buen estado. Las pastillas suelen llevar unas láminas anti-ruido para amortiguarlo.

Si el material de fricción de las pastillas esté gastado, provoca una disminución de la capacidad de frenado y la posibilidad de romper los propios discos.

Riesgos por sobrecalentamiento

Es importante no abusar de los frenos, ya que pueden recalentarse las pastillas y provocar el efecto ‘fading’, que supone una pérdida de eficacia del sistema debido a un uso intensivo.

En tal caso, el líquido de frenos supera la temperatura para la que está preparado, llegando incluso a hervir y producir burbujas, lo que hará que la capacidad de frenado quede anulada. Además, una temperatura excesiva provoca pérdidas de eficacia en el material de fricción de las pastillas de freno en su contacto contra el disco.

DETECTAR Y CORREGIR LOS MALOS DESGASTES EN LOS NEUMATICOS

Circular con unos neumáticos desgastados o en mal estado puede poner en riesgo no solo nuestra seguridad al volante, sino también provocar un aumento del consumo de combustible e incluso acarrear problemas mecánicos en el vehículo.

En general, un desgaste irregular de los neumáticos puede deberse a que la presión de los mismos no sea la adecuada o la recomendada por el fabricante, o bien a un defecto de montaje, lo que conlleva una serie de problemas en nuestra conducción. Para detectarlo, basta con realizar una inspección visual de los neumáticos girando las ruedas delanteras, dejando la banda de rodadura visible y comprobar si la profundidad es igual entre los extremos y la zona central.

Así, los diferentes tipos de desgaste más frecuentes que se puede encontrar en los neumáticos son los siguientes:

  • Desgaste en los bordes exteriores: puede deberse a que el neumático está circulando con una presión inferior a la recomendada o bien con sobrecarga, por lo que el neumático se aplasta contra el pavimento, rozando más los laterales, y por eso se desgastan. La solución es inflar un poco más los neumáticos y revisar la presión con más frecuencia.
  •  Desgaste en la parte central del neumático: esto suele indicar que se circula con una presión superior a la recomendada, por lo que la superficie de contacto del neumático con el asfalto será más pronunciada en la zona central de la banda de rodadura, lo que provoca un aumento de la distancia de frenado en mojado, una reducción por desgaste anormal, además de poder provocar aquaplanning. Una buena solución es ajustar la presión de los neumáticos, es decir, a la aconsejada.
  • Desgaste en uno de los bordes: en este caso si se observa que hay un mayor desgaste en la parte interna o externa de la banda de rodadura, puede ser consecuencia de un mal alineado de los neumáticos. La mejor solución es acudir a un taller especializado para alinear la dirección nuevamente.
  • Desgaste irregular de los neumáticos: generalmente se produce cuando los neumáticos están mal equilibrados o los amortiguadores están en mal estado, por lo que puede aparecer desgastes no uniformes, que hagan que el vehículo vibre al superar ciertas velocidades. La solución pasa por equilibrar el neumático, acudiendo a un taller especializado.

Recordar que la presión de los neumáticos debe medirse en frío, ya que si estos están calientes las presiones aumentan y, por supuesto, es fundamental llevar a cabo un mantenimiento periódico de los neumáticos.

Qué sistemas deben revisarse antes de trayectos largos

En los próximos días la DGT prevé 45,7 millones de desplazamientos con la operación salida del mes de agosto. Con el fin de evitar averías en estos viajes, estos son los elementos de importancia en un vehículo a revisar  antes de emprender un trayecto largo.

Entre los elementos  que hay que comprobar están los neumáticos, ya que con el calor su presión varía. No obstante, este aspecto debe revisarse periódicamente y sustituir las cubiertas cuando la profundidad del dibujo de la goma sea inferior a 1,6 milímetros o sufra deformaciones, golpes o desgaste irregular.

Además, una mala alineación de las ruedas afecta al desgaste de los neumáticos y a otros elementos de la dirección y la suspensión del coche, que debe revisarse cada 20.000 kilómetros.

El aceite y el filtro del coche son otros de los elementos que resultan de especial importancia, sobre todo en los vehículos diésel con filtros antipartículas. A esto hay que añadir que hay comprobar el líquido refrigerante, que previene el calentamiento del motor del coche y si no está en buen estado, será necesario cambiarlo.

Por lo que se refiere al circuito de climatización, este es un elemento de seguridad vital en la carretera, por lo que hay que comprobar la carga de aire y su perfecto funcionamiento para asegurar el confort y bienestar para el conductor.

Otro de los aspectos importantes es el sistema de frenado, teniendo que controlar el estado de las pastillas cada 10.000 kilómetros. Los discos de freno también deben comprobarse cada vez que se cambien las pastillas y sustituirse cuando el disco esté ovalado, oxidado, arañado, presente un reborde o el espesor sea inferior al límite establecido por el fabricante.

Asimismo, periódicamente tiene que comprobarse el líquido de frenos y sustituirlo cuando la temperatura de ebullición sea inferior a la establecida.

¿QUE COMPONENTES DEL VEHICULO CONVIENE REVISAR ANTES DE LAS VACACIONES?

El calor hace que los componentes mecánicos se resientan en su estructura y rendimiento, incrementándose el número de averías. Por esta razón, conviene pasar por el taller antes de emprender las vacaciones de verano para asegurar la máxima seguridad en la carretera.

Estos son los 8 elementos del vehículo a los que hay que prestar especial atención para hacer la puesta a punto:

Aire acondicionado. Las altas temperaturas favorecen el cansancio y la falta de atención al volante, por eso es primordial que el sistema de climatización funcione perfectamente. Además, tras los meses de invierno, en los que el aire acondicionado no se suele activar, es posible que al principio presente problemas.

Filtro de habitáculo. Sustituye el filtro de habitáculo, ya que es probable que esté obstruido por la humedad del invierno y el polvo y el polen de la primavera. El aire que pasa a través del filtro sirve también para refrigerar el motor del ventilador del habitáculo. Si el filtro está obstruido, necesitará forzar más la entrada de aire del exterior, se incrementará la velocidad en el ventilador y se requerirá un mayor consumo para refrigerar el habitáculo. Finalmente, se puede dañar el motor de ventilación por sobrecalentamiento. Un filtro sucio pude provocar, además, malos olores y el empañamiento de los cristales.

Neumáticos. Es importante comprobar el estado de los neumáticos antes de comenzar el viaje, ya que es el elemento del coche que está en contacto con la calzada e influye por tanto en la adherencia y capacidad de frenada. En verano se incrementan los pinchazos y reventones debido a las altas temperaturas y el rozamiento con el asfalto. Comprueba que los neumáticos tienen la presión correcta y que el dibujo supera los 1,6 mm como mínimo para evitar estos incómodos imprevistos. Además, la presión incorrecta también influye en el consumo de combustible.

Niveles de líquidos. Asegúrate de que todos los niveles de líquido están correctos:

  • Aceite: comprueba si te toca cambiar el aceite próximamente, y si es así adelántate antes de un viaje largo. Recuerda que debe renovarse cada 10.000 km.
  • Líquido de frenos: su composición hace que absorba mucha agua, algo que, con el tiempo, le hace bajar su rendimiento. Por eso es necesario reemplazarlo cada dos años, o incluso antes, para evitar que hierva y poner en peligro la seguridad de los ocupantes del vehículo.
  • Gas refrigerante: la pérdida natural del gas refrigerante puede hacer que se pierda potencia de refrigeración y poner en peligro el correcto funcionamiento del compresor, que puede sufrir daños graves debido al sobreesfuerzo.
  • Líquido limpiaparabrisas: comprueba también el nivel del líquido limpiaparabrisas para asegurar la máxima visibilidad en cualquier circunstancia.

Correa de distribución. Es un componente clave en el funcionamiento del motor y si se encuentra en mal estado puede averiar múltiples piezas. Además, puede producir fallos en la combustión y aumentar el consumo de combustible hasta un 20%.

Frenos. Este sistema es uno de los que más sufren con el calor, ya que las pastillas actúan por fricción y se someten a temperaturas muy elevadas. Tanto es así que los discos pueden llegar a combarse por el alto componente calorífico generado por la presión y el rozamiento de las pastillas o la temperatura exterior, afectando a la calidad de la frenada.

Amortiguadores. Son uno de los elementos de suspensión del vehículo más importantes y su degradación produce una disminución de la estabilidad del coche. Deben cambiarse cada 4 años o tras 50.000 o 60.000 km.

Batería. Durante todo el año, la batería es uno de los componentes que más suele fallar por estar completamente descargada. Antes de los viajes, comprueba el nivel de carga.

La DGT recuerda que hay que cambiar las luces del coche cada 40.000 kilómetros

Para que la conducción se realice en condiciones de seguridad, es importante prestar una especial atención a la utilización, mantenimiento y regulación de los faros, para conseguir, por un lado, disponer de luz suficiente y, por otro, no deslumbrar a quién circula por nuestra misma vía. En este sentido, la DGT señala, como consejos básicos, tres aspectos fundamentales a tener en cuenta por los conductores:

  1. El primero de ellos es cambiar las lámparas cada 40.000 km o cada dos años, ya que éstas van reduciendo su intensidad con el uso, por lo que deben sustituirse periódicamente.
  2. Además, a la hora de reemplazar las lámparas, dicho cambio se debe efectuar de dos en dos, debido a que su uso es simétrico en la mayoría de los casos.
  3. Por último, Tráfico destaca como necesario mantener siempre limpias las ópticas (faros y pilotos), para asegurar un haz de luz lo más efectivo posible.

Por otro lado, el uso obligatorio del alumbrado viene recogido en la Ley de Tráfico y Seguridad Vial en su artículo 43. De esta forma, todos los vehículos que circulen entre la puesta y la salida del sol, o a cualquier hora del día en túneles, pasos inferiores y, cualquier tramo de vía afectado por la señal ‘túnel’, deben llevar encendido el alumbrado que corresponda.

Durante el resto del día, también deberán llevar encendido el alumbrado las motocicletas, así como todos los vehículos que circulen por un carril reversible o en sentido contrario al normalmente utilizado en la calzada donde se encuentre situado, bien sea un carril que les esté exclusivamente reservado o bien abierto excepcionalmente a la circulación en dicho sentido.

Igualmente es obligatorio utilizar el alumbrado que reglamentariamente se establezca cuando existan condiciones meteorológicas o ambientales que disminuyan sensiblemente la visibilidad, como en caso de niebla, lluvia intensa, nevada, nubes de humo o de polvo, o cualquier otra circunstancia análoga.

“El buen estado del sistema de iluminación y señalización de los turismos resulta fundamental para garantizar la seguridad de los peatones y del resto de vehículos con los que convivimos en carretera.”

CRISTALIZACION DE NEUMATICOS

Cómo detectar la cristalización en los neumáticos

Este estado reduce drásticamente la adherencia y compromete la seguridad

Con el paso del tiempo, el neumático puede perder elasticidad y cristalizase, debido al deterioro de sus propiedades químicas. En este estado se reduce drásticamente la adherencia, aumentando la distancia de frenado y la probabilidad de sufrir aquaplaning en caso de lluvia. En definitiva, comprometiendo la seguridad del vehículo.

La cristalización puede producirse cuando el vehículo pasa mucho tiempo a la intemperie, con altas temperaturas y radiación solar, con humedades bajas y por el envejecimiento del neumático. A la hora de reconocer este estado, desde Open apuntan que su aspecto no cambia, ni sufre un desgaste visual. No obstante, pierde el agarre.

Para saber si un neumático esta cristalizado se puede utilizar el siguiente truco:  hundir la uña del dedo en el dibujo del neumático. Si la goma está blanda y se puede hundir la uña, no está cristalizado. En el caso de que no se consiga hundir, los neumáticos están cristalizados y deben sustituirse.

En caso de duda, lo mejor es  consultar al mecánico de confianza, y tener en cuenta que en general, se recomienda que un neumático que supere los cinco años de uso sea revisado por un especialista, y transcurridos diez años desde su fecha de fabricación, se sabe que ya no ofrecen la misma seguridad.

Lo recomendable es evitar que los neumáticos reciban mucha radiación solar, se expongan a temperaturas extremas y evitar el uso de neumáticos con más de diez años de edad.

AHORRAR EN NEUMATICOS Y EN COMBUSTIBLE

Revise la presión de los neumáticos y la alineación de los ejes si quiere ahorrar dinero en combustible y ruedas

Realizar un correcto mantenimiento del automóvil es una cuestión esencial que afecta a la seguridad en la conducción, máxime en fechas señaladas como Semana Santa, unos días repletos de expediciones que comenzaron el viernes pasado y en los que se esperan más de 15 millones de desplazamientos por las carreteras españolas. Además, el control de la presión de los neumáticos y la alineación de los ejes también suponen un impacto económico, pues son determinantes tanto para ahorrar en combustible como para alargar la vida de las ruedas, evitando un desgaste prematuro que se cifra hasta en un 20%. | La importancia de ‘calzar’ un buen neumático: así responde un coche con ruedas ‘low cost’ y de alta calidad.

La alineación incorrecta genera un desgaste irregular de las gomas, más fatiga en los elementos mecánicos y un peor comportamiento del vehículo. Por ejemplo, un neumático en un eje desalineado sufre un desgaste tan rápido que el dibujo desaparece en un recorrido de entre 4.000 y 6.000 km, el efecto es similar al de una lija.

Además, dado que los neumáticos son el único punto de contacto con el asfalto, su estado es fundamental para dar seguridad en la carretera. En concreto, “una mala alineación puede aumentar la resistencia a la rodadura hasta un 80% y un error de sólo 2,5 en el ajuste de un eje puede incrementar el consumo en un 16%. Por el contrario, un neumático con desgaste regular responde adecuadamente y el conductor es más capaz de controlar su vehículo”.

¿Cómo puede ocasionarse?

Una situación que desajusta significativamente al alineado de las ruedas es el impacto que se produce al golpear contra bordillos y el paso por baches de forma reiterada o a mucha velocidad. Por ello se antoja esencial practicar un control exhaustivo de cualquier bulto o irregularidad en los flancos de las cubiertas, ya que son signos inequívocos de daños en la estructura del neumático.

Asimismo, es recomendable verificar de manera habitual la alineación de su vehículo y siempre que se monten neumáticos nuevos como medida preventiva. De igual forma es muy importante corroborar la profundidad del dibujo regularmente y sustituir el neumático antes de que la profundidad del dibujo sea inferior al límite legal de 1,6 mm. No obstante, por seguridad, se aconseja cambiarlos cuando sea inferior a 3 mm.

Para asegurar la correcta presión de inflado de los neumáticos, se debe revisar al menos una vez al mes -con el neumático en frío-; controlar que se ajusta la presión según la información facilitada por el fabricante de neumáticos; y, finalmente, lo ideal es habituarse a realizar esos controles antes de cada viaje.

“Vigilar la presión de las ruedas contribuye a reducir los gastos de mantenimiento, el consumo de carburante y las emisiones de CO2”. Un dato muy significativo es que un neumático que circula con una presión un 20% inferior sufre un desgaste que disminuye su vida útil un 16%, es decir que si la cubierta tiene una durabilidad estimada para 40.000 km, pierde la capacidad de recorrer al menos 6.400 km.