Siete claves para que tu coche no patine en el hielo o en la nieve

El menor descuido sobre la nieve puede hacer que perdamos el control del coche.

Admitámoslo. Por mucha experiencia que tengamos al volante, una gran mayoría de conductores (siempre hay excepciones, claro) puede pasar más de un apuro cuando la nieve o el hielo aparecen en el asfalto. Y durante estos días las posibilidades de enfrentarse a una carretera complicada son bastante altas en la mayor parte de España.

“En las autoescuelas aprendemos a conducir y a llevar un coche, pero no tienen la obligación de enseñarnos a hacerlo sobre todas las superficies porque si no tardaríamos muchísimos meses en sacarnos el carnet”, reflexiona Marcel Besolí. Este piloto andorrano sabe bien de lo que habla. Además de dedicarse profesionalmente al mundo de los rallies, Besolí es responsable de la escuela de conducción del Automòbil Club d’Andorra en el Circuito de Pas de la Casa, donde también es instructor de los cursos de Snow Driving.

Situado a 2.400 metros de altura, este trazado es el único del sur de Europa sobre nieve. Y allí, durante cinco meses al año, imparte cursos de conducción sobre nieve y hielo. Lo primero que aprenden los alumnos es a sentarse bien dentro del coche, para que todos los sistemas de seguridad del vehículo jueguen a favor del conductor. “A veces salta el airbag y nos hace una herida en la cara, nos rompe un brazo…Eso ocurre porque nos sentamos mal. No podemos tirar un penalti si ni siquiera sabemos atarnos las botas de fútbol”, explica.

Partiendo de esa base, Besolí enumera siete consejos básicos imprescindibles para conducir de manera segura sobre nieve y hielo. Toma nota.

  1. Extremar la prudencia y el sentido común.
  2. Anticiparse a lo que puede suceder. Para ello debemos mantener una distancia muy prudencial de seguridad con el automóvil que tengamos delante. En nieve, el coche se desplaza muchos metros antes de frenar. Y si vemos que el vehículo delantero frena, debemos hacerlo igualmente nosotros con mucha anticipación.
  3. También debemos adaptar la velocidad a lo que patina el pavimento. No es lo mismo una carretera mojada a 15 grados que a 1 bajo cero. “Ir despacio no significa ir a una velocidad en concreto: significa circular a lo que nos pide el neumático en ese momento”, señala el profesor. Un pequeño truco para adaptar la velocidad: en carretera, al salir de casa y a 15 o 20 km/h, dar un par de pequeños frenazos. Si el coche responde bien, adelante. Si el coche patina, hay que extremar la precaución.
  4. Arrancar poco a poco. Lo mejor es hacerlo con suavidad para ver cómo reacciona el coche sobre el asfalto. Es preferible arrancar con la segunda marcha metida.
  5. Extremar la prudencia y el sentido común.
  6. Anticiparse a lo que puede suceder. Para ello debemos mantener una distancia muy prudencial de seguridad con el automóvil que tengamos delante. En nieve, el coche se desplaza muchos metros antes de frenar. Y si vemos que el vehículo delantero frena, debemos hacerlo igualmente nosotros con mucha anticipación.
  7. También debemos adaptar la velocidad a lo que patina el pavimento. No es lo mismo una carretera mojada a 15 grados que a 1 bajo cero. “Ir despacio no significa ir a una velocidad en concreto: significa circular a lo que nos pide el neumático en ese momento”, señala el profesor. Un pequeño truco para adaptar la velocidad: en carretera, al salir de casa y a 15 o 20 km/h, dar un par de pequeños frenazos. Si el coche responde bien, adelante. Si el coche patina, hay que extremar la precaución.
  8. Arrancar poco a poco. Lo mejor es hacerlo con suavidad para ver cómo reacciona el coche sobre el asfalto. Es preferible arrancar con la segunda marcha metida.
  9. Girar, frenar y acelerar de manera suave y progresiva. Besolí pone un ejemplo: “Hay que mover el volante como si se lo pidiéramos por favor al coche”. Los giros bruscos o las grandes frenadas pueden hacernos perder el control del vehículo.
  10. Evitar las trazadas de los otros vehículos sobre el asfalto, ya que es aquí donde se generan más placas de hielo por culpa de la nieve que ha caído con anterioridad. Aunque parezca contradictorio, podemos encontrar más tracción en la nieve que está sin pisar.
  11. Por supuesto, evitar salir a la carretera sin cadenas o ruedas de invierno. Si no tenemos el coche preparado, es mejor que nos quedemos en casa ya que se multiplican las posibilidades de accidente.

“Igual que el que quiere aprender a esquiar se sube a las pistas una semana con un monitor, o el que quiere hacer pasteles se apunta a un curso de repostería, con la conducción pasa igual. Mi consejo es que la gente aprenda a conducir sobre nieve y hielo, porque en algún momento dado quizá deba enfrentarse a una situación así. Así entre todos conseguiremos que los automovilistas sepan conducir mejor y que nuestras carreteras sean más seguras”, concluye el monitor.