MAL ESTADO DE LOS NEUMATICOS = 16% ACCIDENTES CON VICTIMAS

Las cifras registradas por fuentes oficiales del sector del automóvil advierten,  de que el 52% de los conductores no comprueban sus neumáticos mensualmente. El neumático es una categoría de “baja implicación” y un mal mantenimiento de estos, está detrás del 16% de los accidentes con víctimas. El 52% de los conductores no comprueban sus neumáticos y el 30% de los coches europeos muestran neumáticos con señales de envejecimiento o irregularidades que pueden incrementar significativamente el riesgo de fallo.
También es importante que los neumáticos lleven el nivel de presión correcto. Aquellos que están bajos de presión no sólo ponen en peligro la capacidad para frenar y maniobrar con seguridad (aumentando la distancia de frenado hasta un 50%), sino que consumen más combustible y se desgastan más rápidamente. El 20% de los coches que circulan por la UEno sigue ninguno de estos pasos y circula sin haberlos comprobado antes.
El 55% de los conductores no conoce la presión de inflado adecuada para su coche. Se recomienda que la presión se compruebe con los neumáticos fríos, ya que, de no ser así, el aire caliente se expande y se pueden obtener valores inexactos. La información sobre los valores recomendados se puede encontrar en el manual del usuario, en el interior de las puertas o bajo el tapón del combustible.
El 44% tampoco sabe comprobar la profundidad de la banda de rodadura (siendo la mínima legal 1,6 mm). La forma más fácil de determinarla es mediante el uso de un medidor especial o del indicador de desgaste incorporado a los neumáticos. Si los marcadores de la banda de rodadura dispuestos transversalmente a la dirección de la marcha están al nivel del dibujo, es el momento de cambiarlo. Como truco, basta insertar una moneda de 1 euro en la banda y si se puede ver el borde amarillo, es hora de un cambio.
Por todo ello, ahora que comienza la cuenta atrás para que lleguen las vacaciones de Semana Santa, una épocas del año en el que se espera que se registren 15,5 millones de desplazamientos por carretera, así que antes de que emprendan sus viajes, RECUERDEN la importancia de revisar su vehículo con especial atención a sus neumáticos.

Qué sistemas deben revisarse antes de trayectos largos

En los próximos días la DGT prevé 45,7 millones de desplazamientos con la operación salida del mes de agosto. Con el fin de evitar averías en estos viajes, estos son los elementos de importancia en un vehículo a revisar  antes de emprender un trayecto largo.

Entre los elementos  que hay que comprobar están los neumáticos, ya que con el calor su presión varía. No obstante, este aspecto debe revisarse periódicamente y sustituir las cubiertas cuando la profundidad del dibujo de la goma sea inferior a 1,6 milímetros o sufra deformaciones, golpes o desgaste irregular.

Además, una mala alineación de las ruedas afecta al desgaste de los neumáticos y a otros elementos de la dirección y la suspensión del coche, que debe revisarse cada 20.000 kilómetros.

El aceite y el filtro del coche son otros de los elementos que resultan de especial importancia, sobre todo en los vehículos diésel con filtros antipartículas. A esto hay que añadir que hay comprobar el líquido refrigerante, que previene el calentamiento del motor del coche y si no está en buen estado, será necesario cambiarlo.

Por lo que se refiere al circuito de climatización, este es un elemento de seguridad vital en la carretera, por lo que hay que comprobar la carga de aire y su perfecto funcionamiento para asegurar el confort y bienestar para el conductor.

Otro de los aspectos importantes es el sistema de frenado, teniendo que controlar el estado de las pastillas cada 10.000 kilómetros. Los discos de freno también deben comprobarse cada vez que se cambien las pastillas y sustituirse cuando el disco esté ovalado, oxidado, arañado, presente un reborde o el espesor sea inferior al límite establecido por el fabricante.

Asimismo, periódicamente tiene que comprobarse el líquido de frenos y sustituirlo cuando la temperatura de ebullición sea inferior a la establecida.

¿QUE COMPONENTES DEL VEHICULO CONVIENE REVISAR ANTES DE LAS VACACIONES?

El calor hace que los componentes mecánicos se resientan en su estructura y rendimiento, incrementándose el número de averías. Por esta razón, conviene pasar por el taller antes de emprender las vacaciones de verano para asegurar la máxima seguridad en la carretera.

Estos son los 8 elementos del vehículo a los que hay que prestar especial atención para hacer la puesta a punto:

Aire acondicionado. Las altas temperaturas favorecen el cansancio y la falta de atención al volante, por eso es primordial que el sistema de climatización funcione perfectamente. Además, tras los meses de invierno, en los que el aire acondicionado no se suele activar, es posible que al principio presente problemas.

Filtro de habitáculo. Sustituye el filtro de habitáculo, ya que es probable que esté obstruido por la humedad del invierno y el polvo y el polen de la primavera. El aire que pasa a través del filtro sirve también para refrigerar el motor del ventilador del habitáculo. Si el filtro está obstruido, necesitará forzar más la entrada de aire del exterior, se incrementará la velocidad en el ventilador y se requerirá un mayor consumo para refrigerar el habitáculo. Finalmente, se puede dañar el motor de ventilación por sobrecalentamiento. Un filtro sucio pude provocar, además, malos olores y el empañamiento de los cristales.

Neumáticos. Es importante comprobar el estado de los neumáticos antes de comenzar el viaje, ya que es el elemento del coche que está en contacto con la calzada e influye por tanto en la adherencia y capacidad de frenada. En verano se incrementan los pinchazos y reventones debido a las altas temperaturas y el rozamiento con el asfalto. Comprueba que los neumáticos tienen la presión correcta y que el dibujo supera los 1,6 mm como mínimo para evitar estos incómodos imprevistos. Además, la presión incorrecta también influye en el consumo de combustible.

Niveles de líquidos. Asegúrate de que todos los niveles de líquido están correctos:

  • Aceite: comprueba si te toca cambiar el aceite próximamente, y si es así adelántate antes de un viaje largo. Recuerda que debe renovarse cada 10.000 km.
  • Líquido de frenos: su composición hace que absorba mucha agua, algo que, con el tiempo, le hace bajar su rendimiento. Por eso es necesario reemplazarlo cada dos años, o incluso antes, para evitar que hierva y poner en peligro la seguridad de los ocupantes del vehículo.
  • Gas refrigerante: la pérdida natural del gas refrigerante puede hacer que se pierda potencia de refrigeración y poner en peligro el correcto funcionamiento del compresor, que puede sufrir daños graves debido al sobreesfuerzo.
  • Líquido limpiaparabrisas: comprueba también el nivel del líquido limpiaparabrisas para asegurar la máxima visibilidad en cualquier circunstancia.

Correa de distribución. Es un componente clave en el funcionamiento del motor y si se encuentra en mal estado puede averiar múltiples piezas. Además, puede producir fallos en la combustión y aumentar el consumo de combustible hasta un 20%.

Frenos. Este sistema es uno de los que más sufren con el calor, ya que las pastillas actúan por fricción y se someten a temperaturas muy elevadas. Tanto es así que los discos pueden llegar a combarse por el alto componente calorífico generado por la presión y el rozamiento de las pastillas o la temperatura exterior, afectando a la calidad de la frenada.

Amortiguadores. Son uno de los elementos de suspensión del vehículo más importantes y su degradación produce una disminución de la estabilidad del coche. Deben cambiarse cada 4 años o tras 50.000 o 60.000 km.

Batería. Durante todo el año, la batería es uno de los componentes que más suele fallar por estar completamente descargada. Antes de los viajes, comprueba el nivel de carga.

REVISION POSTVACACIONAL

Claves para la revisión postvacacional según Elige calidad, elige confianza

Tan importante como preparar el vehículo para las vacaciones es hacer una revisión a fondo tras pasar el periodo estival, para solventar los posibles daños que la época más calurosa del año haya podido ocasionar. El excesivo calor, el abuso del sistema de climatización o llevar el maletero demasiado cargado son algunas de las circunstancias que motivan el deterioro del vehículo.

Los elementos que más sufren:

– Los neumáticos. Las largas horas en carreteras, las elevadas temperaturas del asfalto y el exceso de peso en el maletero hace que los neumáticos sufran más en verano, por lo que será necesario revisar el dibujo de las ruedas y su presión. Con una presión inadecuada, las ruedas se sobrecalentarán, aumentando el consumo de gasolina y provocando el desgaste de los neumáticos con mayor facilidad.

– El sistema de refrigeración. Sin duda, el gran protagonista del verano en el vehículo. Un uso excesivo puede afectar a sus componentes y a su rendimiento. Es necesario comprobar que todo está en orden y el taller debe recomendar a sus clientes que activen el aire acondicionado, incluso en invierno, para favorecer su buen mantenimiento.

– Los niveles de líquidos. Aunque se haya realizado una revisión de los niveles de aceite, lubricantes o líquidos refrigerantes antes de las vacaciones, las excesivas temperaturas y los kilómetros recorridos hacen que sea necesaria una nueva revisión al terminar el verano. Además, no hay que olvidar rellenar el líquido del limpiaparabrisas.

– Las escobillas. Al estar directamente expuestas al sol, las escobillas son uno de los componentes que más sufren en verano. Dada su importancia en la correcta visibilidad del conductor, es vital que estén en perfecto estado para la época de lluvias. Será necesario cambiarlas si el cristal continúa empañado, quedan zonas sin limpiar, aparecen estrías o producen ruidos al activarlas.

– Los frenos. También se ven afectados por las altas temperaturas y pueden sufrir un desgaste prematuro. La fricción a la que se exponen las pastillas hace que se intensifiquen las altas temperaturas alcanzadas, mientras que los discos pueden combarse. Poner a punto el sistema de frenado será uno de los aspectos más importantes tras el verano.

– Los componentes de plástico. Las gomas de las ventanillas, las lunas, las puertas o las escobillas, entre otros componentes, son bastante sensibles a las altas temperaturas y se deterioran con más facilidad en el periodo estival. Será necesario comprobar su estado y cambiar las que estén dañadas.

La DGT controlará el buen estado de los vehículos

 CyC

En el caso de las gomas, la DGT ha querido poner el acento en el más de un millón de automóviles que circulan con defectos graves relacionados con una profundidad inferior al límite legal establecido (1,6 mm), un desgaste irregular debido a una mala suspensión o una alineación incorrecta y otros derivados de circular con una presión errónea, ya sea por exceso o por defecto.

“Los neumáticos constituyen el único y decisivo contacto con la carretera. Son los encargados de asegurar la adherencia en el empuje, en la frenada y en el deslizamiento lateral. También se encargan de que la dirección del recorrido del vehículo sea la deseada por el usuario y de la amortiguación de las imperfecciones del pavimento”, señalan desde la Dirección General de Tráfico.

Además, la entidad tampoco ha querido olvidar la especial relevancia que adquieren los neumáticos en vehículos de uso profesional, como son las furgonetas, que suelen presentar más y peores defectos en este elemento del triángulo de seguridad.

Por otro lado, los Agentes de Tráfico también vigilará muy de cerca el buen estado del alumbrado, señalización, ITV en regla o documentación, todo ello con el objetivo de evitar accidentes relacionados con el mantenimiento de un parque automovilístico cada vez más envejecido. Según el último estudio de la DGT, el riesgo de fallecer o sufrir una lesión con hospitalización aumenta con la antigüedad del vehículo. Así, la antigüedad media de los vehículos en los que viajaban las víctimas mortales de accidentes en carretera en 2016 fue de 12 años en turismo, 9 años en motocicleta y de 13 años en el caso de camiones de hasta 3.500 kg.

“Teniendo en cuenta esta relación entre riesgo y antigüedad del vehículo, el mantenimiento adecuado de todos los elementos de seguridad se convierten en una actividad imprescindible para combatir la siniestralidad”, explican.

Cinco puntos del coche a revisar frente a la ola de calor

Neumáticos, refrigeración, líquido limpiaparabrisas, aire acondicionado y temperatura del habitáculo, elementos a vigilar especialmente con calor excesivo.

En plena ola de calor, tener el vehículo en perfectas condiciones es de “vital importancia” para realizar con seguridad todos los desplazamientos que se efectúan durante los meses de verano.

Por esta razón, hay que  hacer hincapié en la necesidad de vigilar cinco puntos en el automóvil, especialmente con calor excesivo:

  1. Neumáticos: un exceso de calor en los neumáticos, sumado a un asfalto muy caliente, puede llegar a provocar un desgaste prematuro.
  2. Sistema de refrigeración: se puede producir un recalentamiento excesivo y, por lo tanto, rotura del motor. Hay que tener en cuenta que el líquido se oxida con el tiempo y pierde sus prestaciones. “Lo ideal es cambiarlo cada 2 o 4 años“. Sin embargo, habrá que hacerlo antes si no actúa eficazmente.
  3. Revisar el líquido del limpiaparabrisas: no afecta directamente al estado del vehículo, pero sí a la seguridad: mosquitos en el limpiaparabrisas, arena por todo el vehículo si se estaciona en zona de playa, tormentas propias de los meses de verano…
  4. Aire acondicionado: si no se ha usado durante todo el año, puede haber alguna sorpresa si se pone en marcha. Su falta de uso hace que falle y puede ser necesario una recarga del aire acondicionado. Asimismo, también puede surgir que haya un olor desagradable en el vehículo. Esto se debe a las bacterias que se han ido acumulando en los conductos.
  5. Es importante también controlar la temperatura que hay dentro del habitáculo para que los diferentes materiales no se vean deteriorados por el calor excesivo. Esto se puede conseguir, por ejemplo, con el uso de un parasol o cortinillas.

Una revisión a tiempo evita un accidente este verano

Antes de salir de viaje, debe realizarse un adecuado mantenimiento en frenos, suspensión y neumáticos, entre otros.

Hay ciertos puntos que los profesionales de los establecimientos no deben pasar por alto. Entre ellos se encuentran los neumáticos, que no pueden tener grietas ni golpes y contar con un dibujo suficiente (mínimo 1,6 mm). Además, un correcto alineado de la dirección, el contrapesado y la presión garantizan un buen agarre con el asfalto y seguridad.

En lo que se refiere al motor, los técnicos aseguran que una buena revisión puede evitar costosas averías. Para ello, debe comprobarse los niveles de aceite, el líquido refrigerante y su circuito, y los filtros de aceite, aire y combustible.

Los frenos y la suspensión son otros de los elementos que han de encontrarse en perfecto estado. Los primeros no deben presentar ruidos ni vibraciones al frenar, ni fugas del líquido hidráulico del sistema por ningún sitio.

En cuanto a la suspensión, unos amortiguadores en mal estado o con fugas pueden alargar considerablemente la frenada o, incluso, hacer que se pierda el control del vehículo. Por ello, es fundamental su revisión

Asimismo, la climatización se vuelve imprescindible, ya que no se trata solo de confort, sino de evitar fatiga y pérdida de reflejos. Para un buen funcionamiento de este dispositivo, hay que revisar la carga de gas del equipo y sustituir el filtro de habitáculo.

Por otro lado, la visibilidad del conductor es básica. Así, por un lado, hay que vigilar la iluminación para ver y ser vistos en cualquier momento. Y, por otro lado, las escobillas y limpiaparabrisas nos ayudan a evitar problemas si se producen repentinas tormentas de verano.

De esta forma, las escobillas delanteras y traseras deben barrer la superficie del cristal sin dejar rastros ni marcas y los eyectores de los limpiaparabrisas no tienen que estar obstruidos y llevar suficiente líquido limpiador en el depósito.

LO QUE MIRA LA ITV EN TUS NEUMATICOS

11 posibles fallos que las ITV’s miran en tus neumáticos

 

Cuando llega el momento de pasar la ITV, lo ideal es que el usuario pase por el taller con el fin de detectar posibles irregularidades en cualquiera de los elementos de seguridad de su vehículo. Sin embargo, cuando no lo hacen, se encuentran con problemas que les obligan a pedir cita a un especialista para solventarlos.

Estas irregularidades tienen que ver en buena medida con el mantenimiento de los neumáticos de tal manera que, según la Federación Española de Empresarios Profesionales de Automoción (CONEPA) hasta un 22 por ciento tienen que ver con las cubiertas. Por esta razón, la patronal ha lanzado una campaña en la que ofrece 13 aspectos que conviene revisar.

  1. Control del marcaje de homologación. Un neumático debidamente homologado se distingue por llevar marcada la letra “E” seguida de un número que indica el país de fabricación y seguido de un código numérico que comienza por “00” si se trata de un neumático aprobado para vehículos comerciales o por “02” si ha sido aprobado para transporte de pasajeros. Desde CONEPA apuntan, incluso, al hecho de “la estricta interpretación de algunas ITVs ha llevado a rechazar vehículos con neumáticos adquiridos a la vez, del mismo fabricante, mismas dimensiones y características, pero fabricados en distintos países”.
  2. Dimensiones coincidentes a las que aparecen en la tarjeta ITV o en la homologación de tipo. El diámetro exterior del neumático podrá tener una tolerancia del +/-3%.
  3. Índice de capacidad de carga y categoría de velocidad adecuados a las características del vehículo. El índice de carga y velocidad podrán ser superiores a los del neumático homologado en la ficha técnica, pero nunca inferiores.
  4. En el mismo eje, todos los neumáticos deben ser del mismo tipo. Desde el punto de vista de la seguridad lo ideal es que los neumáticos de un mismo eje sean exactamente iguales y con el mismo desgate porque, de lo contrario, se pueden producir diferencias en la adherencia que pueden llegar a ocasionar problemas de estabilidad del vehículo. Además, la diferencia desgaste del dibujo entre las cubiertas de un mismo eje no deberán superar los 5 milímetros.
  5. La profundidad de las ranuras principales de la banda de rodadura ha de cumplir las prescripciones reglamentarias. En España la profundidad mínima legal es de 1,6 mm.
  6. Desgaste irregular en la banda de rodadura. Los neumáticos deberán presentar un desgaste homogéneo en todo el ancho y en el contorno diametral de la banda de rodadura. Desgastes irregulares suponen problemas de alineación o desajuste en el eje correspondiente.
  7. Ampollas, deformaciones anormales, roturas u otros signos que evidencien el despegue de alguna capa.
  8. Existencia de cables al descubierto, grietas o síntomas de rotura de la carcasa, propiciados por un desgate excesivo o deterioro provocado por el paso del tiempo en condiciones adversas.
  9. El montaje correcto de neumáticos unidireccionales. Muchos neumáticos están diseñados para girar en un único sentido con el fin de maximizar sus prestaciones, indicándose en el exterior de la carcasa con una flecha que señala el sentido de giro o con el texto “Outside” (lado exterior).
  10. La no interferencia del neumático con otras partes del vehículo. Se deberá comprobar tanto en el giro a ambos lados como en las oscilaciones ascendentes y descendentes de la carrocería.
  11. Se debe chequear el funcionamiento del sistema de control de la presión de aire de los neumáticos, mediante su propio sistema de autodiagnóstico. El incorrecto funcionamiento de este sistema será señalizado mediante un testigo luminoso o mensaje en el cuadro de instrumentos.